La tormenta perfecta

Los días previos a la partida de Columbus ya lo anticipaban: “Se viene una tormenta histórica en Boston que puede alcanzar el metro de nieve”. Mi anteúltima parada antes de volver a Buenos Aires coincidía con el escenario de muchas películas de Hollywood. Pero igual me arriesgué y me subí al micro con rumbo a la ciudad universitaria. 18 horas de recorrido y estaría allá. Eso al menos creía, sin imaginarme lo que me esperaba.

El primer cambio de bus llegó en Cleveland, a 3 horas y media de Columbus. Sacar la valija, esperar y subir nuevamente. Todo normal y sin problemas. El segundo cambio iba a ser en Buffalo pero el chofer anticipó que íbamos a seguir con el mismo ómnibus y con otro conductor. Al producirse ese cambio, la señora que lo reemplazó, muy confiada, aseguró: “A Boston no llegamos. La última parada va a ser Albany”. En Syracuse, una de las tantas paradas, aproveché el tiempo de descanso para consultar en la oficina cuál era el panorama en Boston y me aseguraron que el micro en el que viajaba iba a ser el último en entrar a la ciudad. Pero la conductora insistía y seguía asegurando que sólo íbamos a llegar hasta Albany.

Al menos 10 nuevos pasajeros subieron en Syracuse, luego de que les dijeran que íbamos a llegar a Boston, a pesar de la obstinada conductora. El wifi del micro me facilitó chequear el sitio web de Greyhound y la última información era que todos los servicios estaban cancelados. Al llegar a Albany, fuimos todos a quejarnos con el empleado de turno, quien llamó a la estación central y le confirmaron la mala noticia. La conductora festejó a los gritos de “yes, yes” no tener que hacer el viaje y poder irse a dormir a un hotel pagado por la empresa. La necesidad de buscar una alternativa evitó que reaccionara.

Fue ahí que apareció el plan B. Nueva York iba a ser mi última parada así que decidí anticiparla antes de que también cancelaran los micros. Saqué el primer pasaje que conseguí, cancelé el hostel en Boston y reservé uno en Brooklyn para estos días extra. Ahora me esperan 10 días en NYC con una escapada de un día a Washington DC para una reunión. Sobre la tormenta, desde que llegué está lloviendo/nevando sin parar. Están pronosticados fuertes vientos y nieve para la noche y la mañana del sábado.

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Chau Columbus!

Finalmente llegó el día de decirle adiós a Columbus, Ohio. Luego de un programa de tres meses del Columbus International Program, es hora de volver a Buenos Aires y comenzar una nueva etapa. Me voy de la ciudad habiendo aprendido mucho desde el ámbito profesional pero también habiendo crecido como persona. Pero no fue sencillo. Nunca antes había estado tanto tiempo lejos de Argentina y eso se reflejó en mi manera de afrontar el viaje. Extrañé, me sentí solo y algunos días fueron particularmente difíciles. Sin embargo, el tiempo se esfumó y ahora hay que mirar para adelante.

Fueron varias las organizaciones por las que pasé a lo largo de los tres meses. El sitio web Mondokio, el departamento de prensa de Franklyn County, el diario Columbus Dispatch, el canal de televisión 10TV y la agencia de comunicación Murphy Epson, entre otros. Cada uno implicó un desafío diferente del que me llevo un valioso aprendizaje. La visita a la Ohio State University de periodismo fue también enriquecedora al ser un reciente graduado en Argentina.

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Mi casa durante esta etapa fue junto a una familia en el barrio Upper Arlington en Columbus. La idea es aprender de la cultura norteamericana durante el programa y es por eso que a cada participante se le asigna una host family. Compartí numerosas cenas y actividades con ellos y formamos un vínculo que seguramente mantengamos luego de mi regreso a Argentina. La vida en los suburbios es muy diferente al estar en una gran ciudad como Buenos Aires y el transporte público fue un problema ya que todos dependen del auto.

Pero el viaje todavía no se termina. Me esperan dos escalas más antes de volver a Argentina. Boston es el primer destino y durante tres días voy a explorar la ciudad que dio vida a la independencia de Estados Unidos. La segunda y última parada será Nueva York por una semana. Si bien ya conozco la ciudad, todavía queda mucho por ver. Me voy a quedar en un hostel de Brooklyn y desde ahí empezaré a recorrer.

Nos vemos a la vuelta!

Reflexiones desde el Columbus Dispatch

Una de las últimas experiencias en Columbus, Ohio fue la visita al diario Columbus Dispatch, único periódico del estado norteamericano de publicación diaria. Fue publicado por primera vez en 1871 y sus dueños son los integrantes de la familia Wolfe, quienes poseen diversos medios más como el canal de televisión Channel 10. Dicha concentración de medios está prohibida por la Comisión Federal de Comunicaciones pero se le otorgó una excepción al conglomerado ya que son dueños de los medios previo a la sanción de las regulaciones.

Mi visita coincidió con un cambio de diseño del diario. El tradicional formato sábana pasó a un formato tabloide para ahorrar costos en la impresión. Según cuentan los editores, el 80% de los lectores está conforme con el cambio y lo ve como algo positivo. Las secciones del diario se mantienen y entre ellas se destacan Metro and State, Business, Sports, Life and Arts y Nation and World. El diario cuenta con un sitio web, en el cual se pueden leer hasta 10 artículos por mes de manera gratuita. Para seguir leyendo, se debe abonar una tarifa mensual por el muro de pago impuesto. Los periodistas cuentan que a pesar de ello las visitas al sitio no han bajado.

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Pasé la mañana con la periodista Misti Crane de la sección Salud y asistí a reuniones de editores y periodistas en la redacción, teniendo la oportunidad de charlar con ellos para conocer más sobre el diario y su funcionamiento. Éstas son algunas de las conclusiones que me parecen interesantes marcar:

-En las redacciones del mundo se observa la tendencia de una sobrecarga de tareas para los periodistas, como tener que sacar fotos y filmar videos a la par de hacer notas. En el Columbus Dispatch esto ocurre en cierta medida. La redacción online está integrada a la impresa y los redactores deben escribir para ambas publicaciones a la par. Pero del otro lado, no es necesario que manejen material fotográfico ni de video. El diario cuenta con un equipo de fotógrafos con capacidad de cubrir hasta 80% de las notas. Para el resto, se usan fotos de agencias como AP.

-Social Media ocupa una parte importante del diario. Todos los periodistas y editores tienen cuentas de Twitter desde las que se comunican con los lectores, difunden notas y dan anticipos. El diario tiene una única cuenta de Facebook y de Twitter y una app gratuita para celulares. Cada sección tiene su blog, en los cuales se publican noticias menos relevantes.

-Siete años atrás, el diario despidió a 45 periodistas en lo que constituyó un drástico cambio. Sin embargo, desde entonces no hubo despidos y se producen nuevas contrataciones.

-Charlé con algunos periodistas jóvenes del diario y me describieron sus pasos para encontrar un empleo full time en un periódico de Estados Unidos. A la par de ir a la universidad, se aconseja realizar varias pasantías para empezar a llenar el currículum. Es frecuente trabajar en los diarios de las universidades, entre otras opciones. Ya recibidos, los primeros trabajos son en diarios de baja tirada en pueblos chicos pero eso puede servir como impulso para llegar a publicaciones más relevantes. Los avisos de empleo son abiertos a todos y, por lo que contaron, no depende tanto de los contactos que uno tenga. Un dato: El New York Times abrió una convocatoria para 70 pasantes y 7.000 periodistas se postularon.

-El concepto de Data Journalism está integrado en las notas del Columbus Dispatch. Es frecuente ver en todas las secciones impresas y digitales atractivas infografías y mapas de datos. Según me contaron, la mayoría de las publicaciones de Estados Unidos están camino a implementar esta tendencia.

Último mes en Columbus, Ohio

Todavía sin poder creerlo, el tiempo se pasó volando en Columbus y ya estoy cerca de terminar el programa del Columbus International Program. Fueron tres meses llenos de aprendizajes y experiencias en una ciudad sin dudas diferente a Buenos Aires. Ya veremos que me depara el regreso a Argentina.

Actualmente estoy trabajando en la agencia de comunicación Murphy Epson, una de mis últimas prácticas laborales. Hasta fin de mes voy a ocuparme de las redes sociales de varias de las cuentas de la agencia y también voy a estar colaborando con otras tareas de relaciones públicas. Es un desafío interesante que me permite profundizar más mis conocimientos de Social Media y aprender el estilo de trabajo de Estados Unidos en ésta área.

Los últimos pasos en Columbus van a estar acompañados de valiosas experiencias. Esta semana voy a visitar el estudio de uno de los canales de televisión más importantes de la ciudad, Channel 10. La periodista Karina Nova va a ser mi coordinadora en otra de las prácticas laborales del programa. La próxima semana voy a tener la oportunidad de formar parte por unos días del diario local Columbus Dispatch, conociendo de manera directa el periodismo gráfico de Estados Unidos. Por último, la facultad de periodismo de la Ohio State University me invitó a participar de 3 diversas clases y a dialogar con los estudiantes y profesores.

El programa va a terminar con una presentación sobre Argentina, que yo voy a encabezar. La idea es difundir y dar a conocer datos sobre el país e incentivar a que lo vengan a conocer. Todo en el marco de “una noche argentina” con gastronomía nacional cocinada por la única panadería argentina de Columbus.

Antes de volver, voy a conocer dos ciudades más de Estados Unidos. Boston va a ser la primera parada por tres días y luego Nueva York por una semana. Una gran manera de cerrar una valiosa experiencia.

Innovaciones tecnológicas para un futuro verde

Las innovaciones tecnológicas parecen ser el camino para soñar con un futuro más verde en todo el mundo y en Canada decidieron dar un paso importante en ese sentido. La empresa Carbon Engieneering, fundada en el 2009 con fondos de Bill Gates y otros empresarios, desarrollo un dispositivo que en el futuro cercano permitirá capturar y remover las emisiones de dióxido de carbono directamente desde el cielo. Incluso el gas capturado podría ser reutilizado para diversos usos industriales.

La empresa planea construir una planta piloto completa para fines del 2014 que permita capturar dióxido de carbono de la atmosfera. “La tecnología ha avanzado de un punto en el que las personas soñaban acerca de su potencial y sus posibilidades a desarrollar actualmente una planta piloto”, sostuvo al New York Times Timothy Fox, responsable del programa de energía y medio ambiente del Instituto de Energía Mecánica de Londres.

Para Fox, el gas capturado podría ser de interés para muchos clientes, entre los que se destaca la industria del petróleo. La misma necesita el gas para inyectarlo en las plataformas extractoras y así obtener mayores cantidades de petróleo. A medida que el combustible se vuelva más escaso, la demanda por dióxido de carbono será cada vez mayor.

Con el fin del 2012, vale también hacer un repaso de algunas de las innovaciones tecnológicas amigables con el medio ambiente más destacadas del año

-Greif Pack H20: WaterWear propone una solución de millones de personas en el mundo: El transporte de agua potable. Consiste en una mochila, construida con un tejido de polipropileno de grado industrial, capaz de contener 5.3 galones.

-Originoil Modelo 4: El modelo 4 procesa alrededor de un galón de agua rica en algas por minuto, concentrando las algas para luego convertirlas a biocombustible u otros productos

-WBotix Solbot: Solbots optimiza la recolección de energía solar en cualquier época del año y a cualquier hora mediante un riel montado entre una serie de célula fotovoltaicas montadas en postes.

-OpenRov: Una de las herramientas que permite la investigación, monitoreo y exploración submarina. Esta carcaza puede sumergirse a 10 metros y tiene la capacidad de enviar imágenes a la superficie.

Chicago, la ciudad del viento

Navidad llegó a Columbus pero sin sidra ni pan dulce. Asumiendo que era la misma costumbre que Argentina, me hice a la idea de una cena navideña con mi host family y sus parientes. Pero sobre la marcha me enteré que la Nochebuena no se festeja, sino que todo ocurre durante Navidad. Cosa que ya tendría que haber sabido luego de años de mirar películas de esta parte del mundo.

A las 7 de la mañana comenzó el movimiento en la casa con la llegada de los abuelos. Todos nos sentamos alrededor de uno de los dos árboles de navidad y empezó la apertura de regalos. Los chicos, 10 y 16 años, fueron directo a la base del árbol y abrieron los suyos primero. Luego llegó el turno de los adultos y, entre otras cosas, me regalaron un paquete de yerba, bien preciado en USA si los hay. Yo les regalé distintas cosas de Argentina, como un libro de fotos, calendarios y artesanías. Una vez terminada la “ceremonia”, comimos un brunch que marcó el fin de los festejos navideños.

Esa misma tarde del 25 partí rumbo a Chicago, mi segunda escapada en Estados Unidos. Volví a viajar en colectivo pero esta vez con la empresa lowcost Megabus, que es realmente económica pero va a pocos destinos. La diferencia con Greyhound está en que no tiene terminal y simplemente para el micro en una esquina de la ciudad. El micro salió en horario y a la noche estaba llegando a la ciudad del viento.

Me quedé en un hostel de la cadena Hostelling International. No encontré muchas opciones de alojamiento pero, según los comentarios, este parecía la mejor opción. La ubicación es realmente buena al estar en pleno centro y a pocas cuadras de todas las atracciones turísticas. Compartí la habitación con otras 9 personas, principalmente de Asia, durante las tres noches de mi estadía. El desayuno estaba incluido en el precio, lo que lo hacía todavía más conveniente.

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El frio intenso combinado con el viento y la nieve dificultaron lo que más me gusta hacer en nuevas ciudades: caminar. Pero igual me mantuve con mi idea y recorrí un gran trayecto a pie. El servicio de subte es de por si un atractivo más de la ciudad al estar elevado a la altura de los edificios. Tiene una red bastante extensa y llega a todo Chicago, incluyendo los suburbios.

La mejor actividad fue conocer los edificios emblema de Chicago junto a arquitectos en un tour guiado. Fueron dos horas caminando por dentro y fuera de increíbles lugares con una fascinante historia. Los museos son el otro punto fuerte, habiendo gran variedad y para todos los gustos. El Instituto de Arte de Chicago y el Museo de Arte Contemporáneo tienen excelentes colecciones artísticas y el Field Museum se centra en Ciencias Naturales con exhibiciones de todo el mundo. Vale marcar que son todos pagos y con entrada promedio de 15 dólares.

Para vistas panorámicas, hay dos opciones. La más famosa, y la que elegí, es la Sears Tower. Una entrada de 15 dólares te permite subir hasta el punto más alto y tener una impresionante perspectiva de Chicago. Se puede subir durante el día y la noche para tener dos vistas distintas del mismo lugar. La otra opción es ir al norte de la ciudad al Observatorio Hanckok, que también tiene un café en la altura para tomar algo y disfrutar la vista.

La vuelta fue también en micro pero a la medianoche así que dejé el cuarto del hostel, guardé mi bolso en un locker y recorrí la ciudad durante todo el día. El zoológico de Lincoln Park al Norte de Chicago fue una buena elección. Abierto todo el año, tiene entrada gratuita y exhibiciones con muy buen despliegue. Gold Coast, el barrio más caro, está cerca del zoo así que aproveché para conocerlo. De regreso a buscar el bolso, paseé por la Magnificent Mile, la principal calle comercial que no tiene nada que envidiarle a la 5ta avenida de NYC.

Destino, Washington DC

Se cumplió el primer mes del programa en Columbus y llegó el tiempo de la primera escapada. Ya era hora de romper la burbuja de los suburbios de Upper Arlington así que decidí ir a Washington DC y volver a una gran ciudad. Realmente necesitaba ver un poco más de movimiento. Conocí por primera vez la capital de USA cuatro años atrás pero me quedaban lugares para descubrir y una amiga para visitar.

El avión era la mejor opción, pero a la vez la más cara. Así que el camino resulto ser el micro. La empresa que monopoliza el transporte es Greyhound y tiene conexiones en todo el país. Compré los pasajes por Internet y fui a la terminal de Columbus una hora antes de comenzar el recorrido de 11 horas. El micro salió en horario y llegó a la madrugada a Pittsburgh, escala obligada con cambio de ómnibus. A la mañana ya estaba en Washington listo para empezar a recorrer. El famoso coche cama argentino acá no existe y son asientos bastante chicos. Lo positivo es el servicio de Wi-Fi a bordo y lo negativo es que se puede comer y tomar, cosa que lleva a un olor a hamburguesa con queso durante todo el recorrido.

La primera parada en DC fue el Eastern Market, un mercado callejero con productos de todo tipo. Hay artesanos, fotógrafos, pintores y también puestos de comida. Un desayuno con panqueques de blueberry y un jugo de naranja me sacó el hambre y me dio energía para el resto del día. Si bien ya lo conocía, caminé por el famoso Mall y recorrí varios de los monumentos que lo rodean. El más nuevo es a Martin Luther King, inaugurado en septiembre pasado. La nota curiosa fue encontrarse con más de 200 personas vestidas de Papá Noel, repartiendo caramelos y cantando canciones navideñas por las calles de la ciudad.

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Los museos del Smithsonian son uno de los mayores atractivos de DC y fueron otra de mis paradas. Hay historia y arte para todos los gustos con entrada gratuita todos los días. Esta vez fue el turno del Hirshhorn Museum, dedicado principalmente al arte moderno, y de la Portrait Gallery, con retratos de figuras internacionales y variadas exposiciones. Lo mejor fue la exhibición del artista chino Ai Weiwei, destacado por sus obras provocativas. Luego de visitarlos, me hice una escapada al edificio de la OEA y sin pedir turno y con facilidad pude recorrerlo entero y ver las salas de debate de sus representantes.

La noche de DC ofrece opciones para todos, lleno de bares, boliches y actividades. Mi visita coincidió con Zoo Lights, un evento durante las fiestas en el cual el zoológico de DC se ilumina de noche con variadas figuras de animales con fascinantes diseños. Además, un coro de adolescentes entonó canciones navideñas durante mi visita. Una muy linda experiencia. Visité también un bar famoso de la ciudad por su variedad de más de 150 cervezas de todo el mundo y me llevé la sorpresa de ver Quilmes en la lista de opciones.

Los tres días volaron y me llevé grandes recuerdos de regreso a Columbus. Ahora me espera la segunda y última escapada antes de que termine el programa. El destino será Chicago en Navidad y por tres días. Ya tengo reservado un tour arquitectónico de la ciudad, uno de las actividades más recomendadas.

Santa Claus is coming to town

La sorprendente velocidad con la que pasa el tiempo hace que ya este cerca de cumplir un mes en Columbus, Ohio. Los primeros días de dudas e incertidumbre ya quedaron atrás y ahora tengo dos vibrantes meses por delante, llenos de actividades y experiencias.

Sigo adelante con Mondokio, mi organización principal con la que trabajo acá. Asistí a varias clases de los chicos en las escuelas secundarias de la ciudad y cumplí diferentes roles en la empresa. El próximo desafío va a ser editor en jefe del sitio web y participar desde enero en talleres con nuevos colegios.

Franklin County es una de las divisiones gubernamentales de Ohio y tiene su sede en Columbus. Por dos semanas, voy a estar participando en el área de comunicación de Children Services y del programa Holiday Wish. En sí, es un ente estatal con cientos de trabajadores dedicados a ayudar a chicos que pasan por situaciones familiares dificultosas. La experiencia viene siendo muy valiosa, combinado con un grupo de muy buenas personas. Estoy trabajando con newsletters, comunicados, gacetillas, relaciones públicas con los medios y redes sociales. Una vez terminada esta etapa, el próximo paso será en enero con la agencia de comunicación Murphy Epson.

Pero no todo es trabajo. En una semana voy a viajar a Washington por cuatro días para visitar a una amiga y conocer un poco más la ciudad. Ya la visité en mi viaje anterior a USA pero siempre quedan cosas por ver. El avión está fuera de presupuesto así que la opción ganadora es el micro. 11 horas desde Columbus con un trasbordo a la madrugada.

Mientras tanto, las fiestas se acercan y el espíritu navideño invade a toda la ciudad. Las casas se llenan de adornos por dentro y por fuera y las luces navideñas envuelven los árboles. Desde figuras de ángeles hasta Santa Claus gigantes en los jardines delanteros. El zoológico arma un show de luces navideñas todas las noches y las compras de regalos llenan todos los locales de las grandes tiendas. Todavía falta la nieve para que el escenario esté completo.

Experiencias con Mondokio

El programa del que estoy participando tiene como organización principal a Mondokio, un sitio web que consiste en una herramienta de análisis de noticias para estudiantes secundarios. En sí, la idea es analizar un tema desde diversas perspectivas de todo el mundo. Los chicos trabajan en la escuela con la plataforma y realizan un taller donde se debate el tema del día.

Pude participar de tres clases de Mondokio en la escuela Four Hayes de Columbus, un increíble complejo de edificios públicos orientado principalmente al arte y a la diversidad global. La clase dura exactamente 40 minutos y comienza armando una ronda en círculo. Se realiza un debate introductorio de la actualidad en los medios, para luego presentar el tema del día. En esta oportunidad fue la disputa entre Google y los medios de comunicación en países como Francia y Brasil.

Se tomaron artículos de Rusia, Brasil y China como distintas miradas del mismo tema. Los chicos se dividieron en cuatro grupos y tuvieron que designar a un líder y un bibliotecario, encargado de asistir en materia de bibliografía. El líder representa al grupo y debe exponer en 30 segundos su argumento. Dos de los grupos tienen que manifestarse a favor del tema y los otros dos en contra.

Luego de 5 minutos de debate, llegaron las presentaciones de los chicos. La idea es que se apoyen en los artículos de los diarios, todos traducidos a ingles, para dar argumentos sólidos. Me quedé gratamente impresionado con los comentarios de los chicos sobre el tema. Todos mostraron mucho interés y ganas de participar. Para cerrar, los líderes deben cambiar de lado y argumentar desde la otra postura.

La semana próxima voy a estar trabajando para la municipalidad de Columbus en su programa de asistencia a niños en situación de calle. Voy a participar en la parte de prensa de una colecta de 2 semanas de juguetes para los chicos por la Navidad, haciendo fuerza en los medios y redes sociales.

Thanksgiving en Columbus

Todo empezó a las 7 de la mañana. Yo dormía tranquilo en mi cuarto cuando me empiezan a llegar los ruidos de las cacerolas. La preparación del pavo había oficialmente comenzado. Según me contaron, tarda 1 hora por cada kilo en cocinarse así que había que empezar temprano. Me levanté para ayudar con la cocina, dándole la bienvenida oficial al Thanksgiving.

El desfile en Nueva York empezó a las 9 así que nos sentamos todos a verlo. Inmensos globos inflados con helio desfilaron por 34th Street, junto con diversos carros alegóricos y figuras de dibujos animados conocidas por los chicos pero no por mí. A las 12 terminó con el carro de Santa Claus dándole la bienvenida a la Navidad y ya se acercaba la hora de la comida.

Llegaron los padres de mi host family y ya estábamos todos listos. El pavo afuera del horno y la mesa puesta. Pusimos toda la comida sobre la mesada de la cocina y cada uno se iba sirviendo. El rezo familiar me puso en una posición incomoda pero me sumé agarrando las manos de quienes tenía a la derecha y a la izquierda. Además del pavo y su relleno, había puré de papas, espárragos, cebollas a la crema, cranberry sauce y pan. Todo fue delicioso y cuando terminamos nadie se podía mover.

Asumí que a esa altura se comerían los variados “pies” (tortas) que habían traído los abuelos y todo habría terminado. Pero me equivoqué y el festejo duró todo el día. A la comida le siguió un juego de Monopoly familiar de más de dos horas. Terminamos de jugar y cada uno hizo lo que quería. Los chicos durmieron la siesta y yo trabajé un poco en la computadora, para después charlar un rato con los adultos. A las 6 nos volvimos a juntar en la mesa para comer los “pies” y cerrar un interesante día.