Excursiones en El Calafate

Los problemas de conexión me limitaron estos últimos días en el comienzo de mi viaje por la Patagonia pero ahora ya en Esquel el wifi afortunadamente funciona mejor y vuelvo al ruedo con los posteos. En resumidas cuentas, pasé 4 días en El Calafate llenos de aventuras y muy lindas experiencias.

Estancia Cristina
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Si bien ya estuve en Usuahia hace más de 10 años, la Patagonia sur era una cuenta pendiente en la lista de viajes así que decidí empezar por El Calafate para conocer el Glaciar Perito Moreno. Empecé con la excursión a Estancia Cristina dentro del Parque Nacional Los Glaciares para ver el Glaciar Upsala de cerca. Es una variante a la más requerida excursión Todo Glaciares que navega todo el día cerca de la mayoría de los glaciares.
Me embarqué en Puerto Bandera junto a otros turistas, todos extranjeros, y recorrimos el brazo Upsala y luego el brazo Cristina para llegar a la estancia, la cual solía pertenecer a una familia inglesa y ahora es explotada turísticamente. Recorrimos el lugar, caminamos por sus alrededores y almorzamos. Por consejo de otros viajeros, me había llevado una vianda ya que la única opción de almuerzo era un menú fijo de 250 pesos.
Terminada la primera parte del día, nos subimos a unas camionetas que a través de un sendero de ripio nos llevaron hasta un punto cercano al glaciar. Caminamos 15 minutos y llegamos a un punto panorámico con vistas realmente alucinantes. Luego emprendimos la vuelta y llegamos a Calafate en horas de la tarde.

Trekking en el Perito Moreno
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Sin dudas lo más buscado por todos, el Glaciar Perito Moreno es la estrella de El Calafate. Todos los extranjeros que vienen hasta acá se acercan hasta las famosas pasarelas para mirar de cerca el gigante de hielo e incluso buscan caminar sobre el. Elegí una excursión que combinaba ambas cosas para poder disfrutarlo lo más posible.
Salimos temprano desde Calafate junto a otro grupo de turistas y nos embarcamos en Puerto Bandera hasta la costa cercana al glaciar. Allí nos recibieron los guías que nos dieron las primeras indicaciones y nos llevaron hasta el refugio para dejar bolsos para así ir más livianos a la caminata. Durante 15 minutos caminamos por un bosque hasta llegar al borde del glaciar, donde nos colocamos los grampones y subimos de a poco al glaciar. Fue realmente una gran experiencia donde caminamos una hora y media por el hielo, cerrando con un brindis con whisky con hielo del glaciar. Regresamos temprano por la tarde a la ciudad, dejando lugar al resto de los grupos que iban a hacer la excursión

Torres del Paine
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Al estar tan cerca de El Calafate, Torres del Paine era una visita que no podía dejar de hacer. Eran muchas las recomendaciones de la belleza del parque nacional chileno así que contraté una excursión de un día saliendo a las 5 am y regresando a las 11 pm. Fueron tres horas de viaje hasta la frontera con Chile para ingresar al parque nacional. Paramos en diferentes puntos panorámicos increíbles y realizamos una caminata a una cascada con mucho pero mucho viento. Antes de volver, paramos a descansar en un refugio de montaña donde disfrutamos un poco más la vista del parque

Día 1 – El Calafate

Salir un primero de enero de vacaciones podía ser un desafío. Me imaginaba antes de salir problemas para llegar al aeropuerto al no poder conseguir colectivos o un taxi. Sin embargo, tuve suerte y madrugando lo pude resolver. Aeroparque estaba sorprendentemente calmo y sólo restaba esperar a que salga el vuelo rumbo a El Calafate.

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Voces en todos los idiomas posibles se escuchaban en el avión de LAN menos en español. Italianos, brasileros, asiáticos, alemanes, estadounidenses, ingleses y muchos más partían conmigo a esta aventura. Sin demoras, el vuelo llegó al modesto aeropuerto de El Calafate a las 2.30 pm y sólo había que encontrar valija. Tomé una combi para llegar al pueblo que me dejó en la puerta del hostel Nakel Yenu, uno de los mejores rankeados que había encontrado en Internet.

Mucha amabilidad pero pocos servicios definen bien al hostel. Estoy en una habitación para cuatro personas (todavía no conocí a mis compañeros) con baño compartido por el resto de los viajeros. Antes de viajar, ya había reservado las excursiones con el hostel y habiendo pasado por las agencias de viaje me alegro de haberlo hecho. Son largas las filas de turistas en busca de sus paseos.

Al haber llegado a la tarde, no tuve el tiempo suficiente para hacer excursiones así que me limité a recorrer el pueblo y tener una primera impresión del mismo. La avenida Del Libertador General San Martín concentra a toda la vida de El Calafate. Restaurantes, agencias de viaje, tiendas de souvenirs y heladerías compiten por atraer a los visitantes, que quizás al ser extranjeros no se sorprendieron tanto de los precios como yo.

El Calafate parece uno de los tantos pequeños pueblos patagónicos pero que el turismo lo transformó completamente. Casas rusticas conviven con hoteles de lujo que atraen a visitantes de todo el mundo que llegan a ver los glaciares y comer algo de carne argentina. Todo en el medio de la quietud patagónica y el famoso viento del que tantas veces habló Cristina.

Estando el Perito Moreno a 80 kilómetros, el mayor atractivo turístico del pueblo es su rambla (la costanera Presidente Doctor Néstor Kirchner) que bordea al Lago Argentino. Llama la atención el mal estado y el abandono de la construcción o renovación de la costanera, que parece haber empezado pero nunca terminado. Pero la fascinante vista al lago con el viento pegando en la cara hacen olvidar de eso.

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Mañana jueves será el primer día de excursiones. A las 7 de la mañana (si, tan temprano) comienza la excursión “Estancia Cristina” que incluye las supuestas mejores vistas panorámicas de los glaciares y un recorrido alternativo a la locura turística que invade a muchos por acá. Esperemos que así sea, mañana hablamos y les cuento.