De regreso en Argentina

Llegó la hora de volver a Argentina. A barajar y dar de nuevo en lo que será una nueva etapa en Buenos Aires. Fueron tres meses en Columbus, Ohio llenos de experiencias y enseñanzas, seguidos por una semana final en Nueva York.

Para los que no leyeron el blog antes, realicé un programa de entrenamiento para periodistas del Council of International Programs y compartí casa con una familia de Estados Unidos durante mi estadía. Estuve en diversas organizaciones y medios de comunicación como el canal de televisión 10TV, el diario Columbus Dispatch, la agencia de comunicación Murphy Epson y la facultad de periodismo de la Ohio State University.

Ahora el desafío que me espera es el proyecto de Claves21 para crear una red de periodismo ambiental en Argentina junto a un sitio web de noticias y recursos para periodistas. La idea la presenté junto a mí colega Damián Profeta en la organización Earth Journalism Network y fue elegida entre más de 100 propuestas de todo el mundo. Con mucho orgullo y expectativa, esperamos que sea una exitosa aventura. Además, ansío encontrar nuevas propuestas de trabajo en mi regreso.

Espero que todos hayan disfrutado conmigo la experiencia en Columbus. La idea fue hacerlos parte, contándoles vivencias y nuevas experiencias en Estados Unidos. Viajar y conocer culturas diferentes a la propia es una de las mejores cosas que se pueden hacer y sin dudas una acertada inversión. Los invito a todos a seguir en contacto y charlar sobre viajes, periodismo, tecnología y lo que tengan ganas.

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Nueva York, sencillamente fascinante

Es mi segunda vez en Nueva York pero tengo la misma sensación que mi primera visita: Asombro. Caminar por las calles de Manhathan sorprende en todos los sentidos. Es una ciudad verdaderamente fantástica en la que se pueden pasar semanas y todavía dejar cosas pendientes por hacer.

Al ser uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, Nueva York es una ciudad cara. Pero hay maneras de arreglárselas con un presupuesto escaso, partiendo por el alojamiento. La oferta de hostels en la isla es variada pero todos con un precio alto y es por eso que conviene alejarse a barrios como Brooklyn y Williamsburg.

New York Loft Hostel fue mi elección para los 10 días en la ciudad y puedo decir que estoy conforme. Está ubicado a sólo 15 minutos en subte de Manhathan y en un barrio apasionante como es East Williamsburg. El edificio solía ser una vieja fábrica que fue transformada y ahora aloja a viajeros de todo el mundo en habitaciones de 3 y 4 personas.

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La lista de atracciones y paseos en infinita pero hay algunos clásicos altamente recomendados como el Museo de Ciencias Naturales, el Metropolitan Museum, Central Park, Estatua de la Libertad, Ellis Island, China Town y Upper East and West Side. Todo depende de los gustos de cada uno. La mayoría de los museos tiene un día en el que la entrada es gratuita o se puede pagar lo que uno desee así que es conveniente revisar antes de visitarlos. En el MET, por ejemplo, la entrada tiene un precio sugerido pero uno puede pagar lo que quiera.

Uno de los nuevos atractivos pero no tan conocidos es el High Line Park, un parque público elevado que fue construido en vías de ferrocarriles abandonadas. El proyecto revitalizó la zona y llevó al desarrollo de nuevos edificios y construcciones. El parque en sí se extiende por 15 cuadras y está en desarrollo un nuevo tramo, todo rodeado de obras de arte, bellas plantas, músicos e increíbles vistas panorámicas de la ciudad.

Pude aprovechar también mi visita para ver a viejos amigos que hace rato no veía y eso me dio una gran alegría. Lo rápido con lo que pasa el tiempo es a la vez triste e impresionante. Parece ayer que estaba preparándome para viajar a Estados Unidos y ahora ya se termina. Habrá que tratar de mirar para adelante y avanzar, por mucho que a veces cueste.

La tormenta perfecta

Los días previos a la partida de Columbus ya lo anticipaban: “Se viene una tormenta histórica en Boston que puede alcanzar el metro de nieve”. Mi anteúltima parada antes de volver a Buenos Aires coincidía con el escenario de muchas películas de Hollywood. Pero igual me arriesgué y me subí al micro con rumbo a la ciudad universitaria. 18 horas de recorrido y estaría allá. Eso al menos creía, sin imaginarme lo que me esperaba.

El primer cambio de bus llegó en Cleveland, a 3 horas y media de Columbus. Sacar la valija, esperar y subir nuevamente. Todo normal y sin problemas. El segundo cambio iba a ser en Buffalo pero el chofer anticipó que íbamos a seguir con el mismo ómnibus y con otro conductor. Al producirse ese cambio, la señora que lo reemplazó, muy confiada, aseguró: “A Boston no llegamos. La última parada va a ser Albany”. En Syracuse, una de las tantas paradas, aproveché el tiempo de descanso para consultar en la oficina cuál era el panorama en Boston y me aseguraron que el micro en el que viajaba iba a ser el último en entrar a la ciudad. Pero la conductora insistía y seguía asegurando que sólo íbamos a llegar hasta Albany.

Al menos 10 nuevos pasajeros subieron en Syracuse, luego de que les dijeran que íbamos a llegar a Boston, a pesar de la obstinada conductora. El wifi del micro me facilitó chequear el sitio web de Greyhound y la última información era que todos los servicios estaban cancelados. Al llegar a Albany, fuimos todos a quejarnos con el empleado de turno, quien llamó a la estación central y le confirmaron la mala noticia. La conductora festejó a los gritos de “yes, yes” no tener que hacer el viaje y poder irse a dormir a un hotel pagado por la empresa. La necesidad de buscar una alternativa evitó que reaccionara.

Fue ahí que apareció el plan B. Nueva York iba a ser mi última parada así que decidí anticiparla antes de que también cancelaran los micros. Saqué el primer pasaje que conseguí, cancelé el hostel en Boston y reservé uno en Brooklyn para estos días extra. Ahora me esperan 10 días en NYC con una escapada de un día a Washington DC para una reunión. Sobre la tormenta, desde que llegué está lloviendo/nevando sin parar. Están pronosticados fuertes vientos y nieve para la noche y la mañana del sábado.

Chau Columbus!

Finalmente llegó el día de decirle adiós a Columbus, Ohio. Luego de un programa de tres meses del Columbus International Program, es hora de volver a Buenos Aires y comenzar una nueva etapa. Me voy de la ciudad habiendo aprendido mucho desde el ámbito profesional pero también habiendo crecido como persona. Pero no fue sencillo. Nunca antes había estado tanto tiempo lejos de Argentina y eso se reflejó en mi manera de afrontar el viaje. Extrañé, me sentí solo y algunos días fueron particularmente difíciles. Sin embargo, el tiempo se esfumó y ahora hay que mirar para adelante.

Fueron varias las organizaciones por las que pasé a lo largo de los tres meses. El sitio web Mondokio, el departamento de prensa de Franklyn County, el diario Columbus Dispatch, el canal de televisión 10TV y la agencia de comunicación Murphy Epson, entre otros. Cada uno implicó un desafío diferente del que me llevo un valioso aprendizaje. La visita a la Ohio State University de periodismo fue también enriquecedora al ser un reciente graduado en Argentina.

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Mi casa durante esta etapa fue junto a una familia en el barrio Upper Arlington en Columbus. La idea es aprender de la cultura norteamericana durante el programa y es por eso que a cada participante se le asigna una host family. Compartí numerosas cenas y actividades con ellos y formamos un vínculo que seguramente mantengamos luego de mi regreso a Argentina. La vida en los suburbios es muy diferente al estar en una gran ciudad como Buenos Aires y el transporte público fue un problema ya que todos dependen del auto.

Pero el viaje todavía no se termina. Me esperan dos escalas más antes de volver a Argentina. Boston es el primer destino y durante tres días voy a explorar la ciudad que dio vida a la independencia de Estados Unidos. La segunda y última parada será Nueva York por una semana. Si bien ya conozco la ciudad, todavía queda mucho por ver. Me voy a quedar en un hostel de Brooklyn y desde ahí empezaré a recorrer.

Nos vemos a la vuelta!