Destino, Washington DC

Se cumplió el primer mes del programa en Columbus y llegó el tiempo de la primera escapada. Ya era hora de romper la burbuja de los suburbios de Upper Arlington así que decidí ir a Washington DC y volver a una gran ciudad. Realmente necesitaba ver un poco más de movimiento. Conocí por primera vez la capital de USA cuatro años atrás pero me quedaban lugares para descubrir y una amiga para visitar.

El avión era la mejor opción, pero a la vez la más cara. Así que el camino resulto ser el micro. La empresa que monopoliza el transporte es Greyhound y tiene conexiones en todo el país. Compré los pasajes por Internet y fui a la terminal de Columbus una hora antes de comenzar el recorrido de 11 horas. El micro salió en horario y llegó a la madrugada a Pittsburgh, escala obligada con cambio de ómnibus. A la mañana ya estaba en Washington listo para empezar a recorrer. El famoso coche cama argentino acá no existe y son asientos bastante chicos. Lo positivo es el servicio de Wi-Fi a bordo y lo negativo es que se puede comer y tomar, cosa que lleva a un olor a hamburguesa con queso durante todo el recorrido.

La primera parada en DC fue el Eastern Market, un mercado callejero con productos de todo tipo. Hay artesanos, fotógrafos, pintores y también puestos de comida. Un desayuno con panqueques de blueberry y un jugo de naranja me sacó el hambre y me dio energía para el resto del día. Si bien ya lo conocía, caminé por el famoso Mall y recorrí varios de los monumentos que lo rodean. El más nuevo es a Martin Luther King, inaugurado en septiembre pasado. La nota curiosa fue encontrarse con más de 200 personas vestidas de Papá Noel, repartiendo caramelos y cantando canciones navideñas por las calles de la ciudad.

DSC_0235

Los museos del Smithsonian son uno de los mayores atractivos de DC y fueron otra de mis paradas. Hay historia y arte para todos los gustos con entrada gratuita todos los días. Esta vez fue el turno del Hirshhorn Museum, dedicado principalmente al arte moderno, y de la Portrait Gallery, con retratos de figuras internacionales y variadas exposiciones. Lo mejor fue la exhibición del artista chino Ai Weiwei, destacado por sus obras provocativas. Luego de visitarlos, me hice una escapada al edificio de la OEA y sin pedir turno y con facilidad pude recorrerlo entero y ver las salas de debate de sus representantes.

La noche de DC ofrece opciones para todos, lleno de bares, boliches y actividades. Mi visita coincidió con Zoo Lights, un evento durante las fiestas en el cual el zoológico de DC se ilumina de noche con variadas figuras de animales con fascinantes diseños. Además, un coro de adolescentes entonó canciones navideñas durante mi visita. Una muy linda experiencia. Visité también un bar famoso de la ciudad por su variedad de más de 150 cervezas de todo el mundo y me llevé la sorpresa de ver Quilmes en la lista de opciones.

Los tres días volaron y me llevé grandes recuerdos de regreso a Columbus. Ahora me espera la segunda y última escapada antes de que termine el programa. El destino será Chicago en Navidad y por tres días. Ya tengo reservado un tour arquitectónico de la ciudad, uno de las actividades más recomendadas.

Anuncios

Acerca de ferminkoop
Periodista y especialista en cambio climático y ambiente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: