Experiencias con Mondokio

El programa del que estoy participando tiene como organización principal a Mondokio, un sitio web que consiste en una herramienta de análisis de noticias para estudiantes secundarios. En sí, la idea es analizar un tema desde diversas perspectivas de todo el mundo. Los chicos trabajan en la escuela con la plataforma y realizan un taller donde se debate el tema del día.

Pude participar de tres clases de Mondokio en la escuela Four Hayes de Columbus, un increíble complejo de edificios públicos orientado principalmente al arte y a la diversidad global. La clase dura exactamente 40 minutos y comienza armando una ronda en círculo. Se realiza un debate introductorio de la actualidad en los medios, para luego presentar el tema del día. En esta oportunidad fue la disputa entre Google y los medios de comunicación en países como Francia y Brasil.

Se tomaron artículos de Rusia, Brasil y China como distintas miradas del mismo tema. Los chicos se dividieron en cuatro grupos y tuvieron que designar a un líder y un bibliotecario, encargado de asistir en materia de bibliografía. El líder representa al grupo y debe exponer en 30 segundos su argumento. Dos de los grupos tienen que manifestarse a favor del tema y los otros dos en contra.

Luego de 5 minutos de debate, llegaron las presentaciones de los chicos. La idea es que se apoyen en los artículos de los diarios, todos traducidos a ingles, para dar argumentos sólidos. Me quedé gratamente impresionado con los comentarios de los chicos sobre el tema. Todos mostraron mucho interés y ganas de participar. Para cerrar, los líderes deben cambiar de lado y argumentar desde la otra postura.

La semana próxima voy a estar trabajando para la municipalidad de Columbus en su programa de asistencia a niños en situación de calle. Voy a participar en la parte de prensa de una colecta de 2 semanas de juguetes para los chicos por la Navidad, haciendo fuerza en los medios y redes sociales.

Thanksgiving en Columbus

Todo empezó a las 7 de la mañana. Yo dormía tranquilo en mi cuarto cuando me empiezan a llegar los ruidos de las cacerolas. La preparación del pavo había oficialmente comenzado. Según me contaron, tarda 1 hora por cada kilo en cocinarse así que había que empezar temprano. Me levanté para ayudar con la cocina, dándole la bienvenida oficial al Thanksgiving.

El desfile en Nueva York empezó a las 9 así que nos sentamos todos a verlo. Inmensos globos inflados con helio desfilaron por 34th Street, junto con diversos carros alegóricos y figuras de dibujos animados conocidas por los chicos pero no por mí. A las 12 terminó con el carro de Santa Claus dándole la bienvenida a la Navidad y ya se acercaba la hora de la comida.

Llegaron los padres de mi host family y ya estábamos todos listos. El pavo afuera del horno y la mesa puesta. Pusimos toda la comida sobre la mesada de la cocina y cada uno se iba sirviendo. El rezo familiar me puso en una posición incomoda pero me sumé agarrando las manos de quienes tenía a la derecha y a la izquierda. Además del pavo y su relleno, había puré de papas, espárragos, cebollas a la crema, cranberry sauce y pan. Todo fue delicioso y cuando terminamos nadie se podía mover.

Asumí que a esa altura se comerían los variados “pies” (tortas) que habían traído los abuelos y todo habría terminado. Pero me equivoqué y el festejo duró todo el día. A la comida le siguió un juego de Monopoly familiar de más de dos horas. Terminamos de jugar y cada uno hizo lo que quería. Los chicos durmieron la siesta y yo trabajé un poco en la computadora, para después charlar un rato con los adultos. A las 6 nos volvimos a juntar en la mesa para comer los “pies” y cerrar un interesante día.

Primera semana en Columbus

Se fue la primera semana en Columbus. Sin todavía tanto trabajo, fueron días de exploración de la cuidad y sus pocos atractivos turísticos. Ya me ubico mejor pero el deficiente transporte público es una traba. La familia con la que me estoy quedando me integró bastante en sus actividades pero tengo que admitir que la distancia y la soledad tienen su fuerte peso. Pensar que todavía me quedan 11 semanas me obliga a hacer un esfuerzo para adaptarme.

El viernes tuve la oportunidad de conocer una escuela primaria de Columbus. La hija de mi host family va a quinto grado de un colegio a pocas cuadras de su casa. Junto con los docentes, algunos padres organizaron un día de concientización sobre la pobreza para que los chicos empiecen a estar más al tanto de la realidad que los rodea. Asistí a un taller donde realizaron juegos y actividades sobre el tema.

La sorpresa con la que cerré la semana fue enterarme de que hay una importante comunidad de mendocinos viviendo en Columbus y varios de ellos abrieron una panadería argentina en la ciudad. La familia con la que me quedo vivió en Argentina por lo que hace tiempo está en contacto con ellos. Como los alquileres son caros, tienen el emprendimiento en su casa y venden medialunas, alfajores, tortas, entre otras cosas.

Con respecto a los precios, cosa que algunos me preguntaron, la comida es realmente más barata que en Buenos Aires. Comer en un restaurante de precio moderado no supera los 10 dólares. Pero también es cierto que la mayor parte de la comida es procesada y de mala calidad. Locales como Mcdonals o Starbucks, con precios altos en Argentina, son accesibles acá. La ropa no la noté tan económica como muchas veces se dice, excepto coincidir con alguna liquidación.

El deporte y la inmigración, dos partes importantes de Columbus

Pasan los días y ya se acerca la primera semana entera en Columbus. Aunque no parezca, el tiempo pasa rápido y la ansiedad por empezar a trabajar y a aprender es mucha. Ya estoy más familiarizado con la ciudad y varios de sus barrios. La mayoría vive en casas en los suburbios en barrios como Upper Arlington y Dublin y en el centro hay algunos pocos edificios residenciales. Se trabaja en el centro, pero se vive en los suburbios.

Es realmente fascinante la comunidad extranjera que vive en Columbus. Actualmente la ciudad ronda 1 millón y medio de habitantes y tiene la segunda población de Somalia más grande de Estados Unidos. 53% de la población extranjera de Columbus llegó en los últimos 10 años, principalmente de lugares como México, India, Somalia, China y Sudáfrica. Español es el principal idioma que se enseña en las escuelas y le siguen francés y alemán. Además, en la universidad se enseñan 30 idiomas. Es la sexta ciudad de USA que recibe más pedidos de refugiados de todo el mundo.

El deporte es también una parte importante de Columbus. La ciudad alberga a la Universidad Estatal de Ohio, una de las más grandes del país con más de 50.000 alumnos con diversas orientaciones profesionales. No es de las más prestigiosas a nivel nacional pero tiene su importancia.

Los equipos deportivos de la ciudad son principalmente los universitarios y su mayor representante es el fútbol americano con los Ohio Buckeyes. Estuve recorriendo su estadio y es realmente impresionante. Se fue reformando con el correr de los años y hoy entran 102 mil personas. En dos semanas es el partido ante el tradicional rival Michigan y las entradas ya rondan los 500 dólares y son realmente difíciles de conseguir. En básquet, también hay un equipo universitario con su respectivo estadio dentro del campus.

Aunque no lo crean, el fútbol tiene su lugar importante en Columbus. El Columbus Crew es uno de los equipos más importantes de la liga de Estados Unidos y tiene sede acá. El exponente argentino es Guillermo Barros Schelotto en su paso por el club. Estuve hablando con varios padres y madres de Columbus y la mayoría reconoce el crecimiento del fútbol como deporte. Sus hijos lo practican varias veces por semana como variante del fútbol americano, el cual me definieron como demasiado violento.

En un párrafo aparte, la delegación de Serbia del CIP termina su programa esta semana y organizó una cena de despedida en una iglesia serbia de Columbus. Mi host familiy no pudo ir pero un matrimonio vecino que también alberga extranjeros me llevó hasta allá. Fue un evento muy divertido con tradicionales platos serbios y muy interesantes personas. La mayor parte de los hosts del CIP estuvieron presentes así que charlé con varios de ellos. Con los serbios, las referencias fueron Maradona, Milito y Messi.

Adaptándome a Columbus

Los días pasan y empieza a llegar el frio a Columbus. Mi primer día parecía Buenos Aires en primavera pero ahora ya está refrescando y de a poco baja la temperatura. La ciudad todavía me parece desconocida pero trato de animarme a descubrirla.

La biblioteca de Columbus fue una de las visitas de estos días, aprovechando que todavía no empecé formalmente a trabajar. Es un edificio moderno de tres pisos y con acceso abierto al público así que fui a visitarla. Lucas, el hijo de mi host family, se juntó a estudiar con otros compañeros ahí y yo usé esas dos horas para conocer el lugar. Hay una gran cantidad de buena literatura, música y videos. Inclusive, una sección en español donde no pude evitar sacar una sonrisa al ver “El fútbol a sol y sombra” de Eduardo Galeano. Aproveché también para leer el Columbus Dispatch, único diario de la ciudad y donde seguramente esté trabajando un tiempo.

La organización a través de la que estoy en Columbus, Council of International Programs, trae frecuentemente a delegaciones de todo el mundo para programas específicos. Esta semana y la próxima es el turno de profesionales de Serbia. Todos trabajan en Belgrado para el Ministerio de Justicia y me sumé a varias de sus actividades.

Estuvimos en el edificio donde funciona la municipalidad y la Cámara de Senadores del Estado de Ohio. Se terminó de construir en 1861 con un estilo griego y vale la pena recorrerlo. Nos entrevistamos con el senador Frank LaRose, ex combatiente en Serbia e integrante del comité de fraude financiero, y con el inspector legislativo general Tony Bledsoe. La reunión con LaRose fue en la Cámara y con Bledsoe en una sala de conferencias.

Si bien la charla tuvo foco en temas judiciales, aproveché para conocer como trabaja el Estado con los medios de comunicación. Tanto LaRose como Bledsoe se mostraron muy abiertos a un diálogo fluido y cordial con los medios y resaltaron la importancia de la prensa para descubrir nuevos casos de corrupción y fraude. Ohio suele abrir sus bases de datos para disponibilidad de los periodistas y así comienzan las investigaciones. Las redes sociales parecen ser un importante canal de comunicación entre los ciudadanos y los senadores.

Para cerrar las historias, participé como voluntario de la organización que lidera mi host family. En si, brindan asistencia a inmigrantes ilegales y a sus hijos. Pero dos veces a la semana organizan una jornada de voluntariado en una iglesia luterana que les presta el espacio. Cientos de chicos de diferentes nacionalidades vienen a recibir ayuda con su tarea y a reforzar el aprendizaje. Además, pueden practicar deportes como básquet, fútbol y taekwondo. Los padres se quedan ya que tienen clases de ingles para aprender el idioma y tener mayores posibilidades laborales. Una linda manera de cerrar el día, ayudando y recibiendo sonrisas a cambio.

El jueves voy a tener la primera reunión con Brady Calestro, el presidente y fundador de Mondokio. Este sitio web (www.mondokio.com) va a ser mi principal sede de trabajo pero ya surgieron varias oportunidades más de otros lugares donde seguramente voy a aprender mucho. En fin, de a poco iremos viendo como se desarrolla esta experiencia

Columbus, Ohio

Costó animarse pero acá estoy. Después de nervios, miedo y ansiedad, ya llegué a Columbus, capital del estado de Ohio, para vivir lo que seguramente sea una fascinante experiencia desde todo sentido. Tres meses con fiestas navideñas y thanksgiving incluido trabajando en diversas empresas y organizaciones periodísticas.

Después de las despedidas formales, ya estaba en migraciones y con todo el viaje por delante. Cientos de personas esperaban en la fila pero por suerte había salido con el suficiente tiempo de antelación. El vuelo fue bastante tranquilo, con ocasional turbulencia. El aeropuerto de Newark, New Jersey, era la primera parada para luego tomar un vuelo con destino final Columbus. Dos horas y una larga larga fila me separaban del otro vuelo. Después de otra batería de preguntas de inmigración de Estados Unidos, el siguiente paso era tomar un tren interno que me conectara a otra terminal del aeropuerto. El tren, obviamente, andaba mal y tuve que bajarme y subirme dos veces y hacer una extraña combinación. Así fue que fui el último en subir al avión y con el comentario de la empleada “no sabía que también podía tomar un colectivo y era más directo”.

Después de buscar la valija, me encontré con mi host family y el representante de la organización que organiza el programa. Alison es la madre y trabaja en una organización de ayuda a inmigrantes ilegales. George está retirado y da clases de matemática como tutor a chicos con pocos recursos. Sus dos hijos son Lucas de 16 años y Alexi de 10 y ambos van a colegios públicos en la ciudad. Alison y George vivieron 2 años en Argentina durante los 90 y en el 2011 volvieron con sus hijos para compartir con ellos su pasión porteña.

El día en Columbus empezó con un tradicional brunch en un restaurante al borde del río Scioto que rodea a la ciudad. Charlamos sobre el programa, la organización y aprovechamos para conocernos todos un poco más. Después llegó la hora de conocer lo que va a ser mi casa por, en principio, dos semanas. Toda la familia vive en una gran casa en las afueras de la ciudad, aunque en realidad está bastante cerca del centro. Tienen dos perros, un jardín y un salón de recreación con juegos y una mesa de ping pong. Estoy en un cuarto bastante cómodo y comparto un baño de la casa con Lucas. Después de conocernos un poco más, fuimos a recorrer German Village. Es el barrio alemán pegado al centro de la ciudad. Hubo una numerosa inmigración alemana en Columbus pero de eso ya les contaré en otro posteo. Recorrimos el barrio, la mayoría en auto y caminando un poco. Terminamos cenando en un restaurante estilo diner norteamericano.

La primera impresión de la ciudad es inevitable asociarla a todas las series y películas de Estados Unidos de las que soy frecuente usuario. Usar el auto y no el transporte público es practicamente una obligación. Es sorprendente la cantidad de 4×4 que circulan por el pueblo, aunque más allá del asfalto roto no veo muchas montañas y caminos de ripio que las justifiquen ja. Es tan así que mi host family no conoce como usar el colectivo. Otra cosa que me llamó la atención fue la atención y cordialidad de los empleados en los restaurantes. Todos son realmente serviciales y atentos, cosa que a veces cuesta encontrar en Argentina. El dato curioso es que Wendys, la cadena de hamburguesas, fue fundada en Columbus.

Estos primeros días van a ser para conocer la ciudad y ubicarme donde estoy parado, que por ahora no lo tengo muy claro. Por hoy no los aburro más, saludos a todos!