Celulares y contaminación, una alianza peligrosa

Miles de teléfonos móviles son descartados todos los días en la basura sin ser tratados. Son un grave riesgo para el medio ambiente.

Las nuevas tecnologías que aparecen todos los días constituyen una gran herramienta para empezar a revertir los efectos del daño al medio ambiente. Sin embargo, este rubro genera un importante porcentaje de contaminación por si mismo al fabricar y usar aparatos. Los celulares no son la excepción y su elaboración no es para nada amigable con la ecología.

En una población estimada de 40 millones de personas, Argentina tiene más de 50 millones de líneas de teléfonos celulares habilitadas. Es decir, hay unos 10 millones de líneas móviles más que seres humanos.

“Los celulares están hechos con más de 20 elementos de la tabla periódica, en formato puro o en distintas aleaciones. Entre ellos, hay un conjunto de metales pesados que debido a su toxicidad se restringe cada vez más su uso. Es imposible eliminar todas las sustancias contaminantes pero se pone un límite a su uso en los aparatos”, sostiene Gustavo Fernández Protomastro, director de la consultora Grupo Ecogestionar.

Una de las partes más contaminantes de los teléfonos son las baterías, las cuales están fabricadas con diversos tipos de sustancias como el hierro, cobre, niquel, aluminio y cobalto. El contacto con cualquiera de ellos puede generar graves problemas de salud por lo que los usuarios deben ser cuidados en el manejo de las baterías.

Los continuos desarrollos tecnológicos hacen que los teléfonos celulares tengan una vida extremadamente corta. Todos los meses aparecen nuevos modelos con características innovadoras que incitan al reemplazo de los teléfonos. Las estadísticas de Ecogestionar marcan que hoy toda persona que va a comprar un equipo no lo hace por primera vez sino que lo está cambiando por uno nuevo.

“Hoy la rotación de los celulares es muy alta. Un teléfono que funciona perfectamente es cambiado por otro con más funciones. Hay que trabajar sobre el diseño de los aparatos y sus complementos para que tengan una vida más prolongada”, evalúa Laura Martínez Quijano, ingeniera agrónoma especialista en eficiencia energética y huella de carbono.

Una vez que el teléfono se cambió, el viejo se acumula en la casa o en la oficina o aún peor se descarta en la basura regular sin tener en cuenta que se trata de un residuo especial que por sus características debe recibir otro tipo de tratamiento.

Algunas empresas ya cuentan con programas de reciclado pero no sólo por su responsabilidad, sino también por que los metales con los que están hechos los teléfonos se están acabando y por ende deben recuperarlos para seguir fabricando.

Protomastro describe los dos principales métodos de recuperación de teléfonos usados en Europa y Estados Unidos por las empresas. “Un sistema es descontarle dinero a la persona en la compra de un nuevo teléfono si entrega el viejo. Otro propone que cada empresa tenga un objetivo de reciclado a partir del cual debe recuperar determinada cantidad de teléfonos. Si no se cumple con ese número el Estado restringe la cuota de venta”, sostiene.


Una ley que busca su aprobación

Hoy en día en Argentina todos los celulares descartados van a parar al mismo basural que los residuos orgánicos. Se depositan allí y se queman a cielo abierto, generando un grave riesgo para la salud de las personas que viven en comunidades cercanas. Se calcula que cada habitante genera 3 kilos de basura electrónica por año, lo que significa más de 100.000 toneladas anuales.

Para revertir esta realidad se necesita una legislación que regule el tratamiento de los desechos electrónicos y Argentina ya ha dado el primer paso. Diversas organizaciones ecologistas impulsaron una iniciativa que ya cuenta con media sanción en el Senado y actualmente se encuentra en la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados.

“El proyecto contempla la obligación de que el productor diseñe un producto durable y fácilmente reciclable. Hoy en día se diseñan elementos que requieren una renovación en pocos años. La basura electrónica es un flujo creciente en nuestro país y está en relación con el recambio que se ve hoy en día”, reflexiona Gianina Rullo, coordinadora de la campaña de basura electrónica de Greenpeace.

Hasta que se consiga la aprobación, hay algunas conductas simples que se pueden aplicar para ser más responsables con el medio ambiente. Reducir el brillo de la pantalla del teléfono ayuda a que la batería se descargue más lentamente. Además, no es aconsejable dejar enchufado el cargador si no se lo está utilizando y hay que estar atento a desenchufarlo cuando se completa la carga.

“Hay que evitar mojar el teléfono o cualquier tipo de daño. Si eso ocurre, hay que ir al servicio técnico porque el cristal líquido y la batería pueden ser contaminantes para el usuario. Además, conviene dejar el aparato lejos de los chicos ya que si lo muerden pueden ingerir algún material tóxico”, aconseja Quijano.

Tours en bicicleta, una forma diferente de conocer Buenos Aires

Son varios los emprendimientos que incentivan a recorrer los principales barrios a pedal. Salen con guías de turismo e incluyen todos los elementos.

La bicicleta es cada vez más elegida por porteños y extranjeros como un medio de transporte para moverse en la ciudad. Con colectivos y subtes saturados a toda hora, las dos ruedas se han transformado en una buena opción para llegar a tiempo a destino y a la vez hacer un poco de ejercicio.

Son cada vez más los emprendimientos que ofrecen recorrer Buenos Aires pedaleando y con una mirada diferente. Dirigido tanto a turistas como a residentes, la idea apunta a descubrir en paseos de tres horas los principales barrios de la Ciudad y conocer su historia y particularidades.

La Bicicleta Naranja surgió en el 2004 gracias a la idea de José María Oyharbide. Un amigo estaba de visita en la Ciudad y le preguntó por un lugar donde alquilar una bicicleta. Fue ahí que surgió la chispa que disparó el proyecto por el cual ya han pasado más de 15 mil personas.

“A medida que pasa el tiempo la Ciudad está generando su cultura de bicicletas. Un tour de este tipo se vive mucho más que el resto. Caminando no se puede conoce la Ciudad por las distancias y en colectivo te perdes mucho. Se da un ida y vuelta con los participantes donde se habla de todo tipo de temas. Incluso hacemos paradas no previstas en base al interés de las personas”, opina Oyharbide.

Los tours incluyen todos los elementos necesarios: bicicleta de paseo, mapa, candado, casco, bebidas y la compañía de un guía bilingüe. Además, ofrecen asistencia mecánica y médica y seguro en el caso de que sea necesario. Desde sus locales en San Telmo y Palermo, salen todos los días a visitar barrios del sur y del norte de la Ciudad.

“Buenos Aires al Sur visita San Telmo, La Boca y Puerto Madero y Buenos Aires al Norte recorre Puerto Madero, Retiro, Palermo y Recoleta. Tenemos salidas a las 9.30 y 14.00 desde San Telmo y a las 14.00 desde Palermo. El tope del grupo es de veinte personas pero también hay grupos más grandes que reservan con anticipación”, agrega Oyharbide.

A mayores usuarios, más opciones

Las opciones para conocer la Ciudad pedaleando se multiplican con Bike Tous, un proyecto instalado hace ocho años que trabaja durante todo el año. Salen todos los días desde plaza San Martín a las 9.30 y a las 14.00 y poseen tres opciones. Un circuito visita los principales barrios como Retiro, Puerto Madero y La Boca, otro las áreas verdes de Recoleta y Palermo y el tercero recorre Tigre y San Isidro.

“La mayoría de los pasajeros son de Europa pero también tenemos muchos brasileros. Los argentinos recién se están animando y para ellos tenemos una tarifa especial y les damos la opción de que vengan con su propia bicicleta. Es el mejor medio para interactuar con Buenos Aires”, sostiene Mirta Vega, gerente de la empresa.

Por su parte, Urban Biking apunta al ciclismo sustentable y ecológico y por ello trabaja con bicicletas de bambú desde el año pasado. Ofrecen un tour al Sur y otro al norte de la Ciudad, sumado a una opción nocturna que combina ambos y a una visita al Tigre que incluye tren, bicicleta y kayak.

“Con la bicicleta uno deja de ser un espectador y pasa a ser parte de algo. Es un transporte entrometido que ingresa en todos los lugares. Hay una lectura diferente de la ciudad y una interacción con ella. Son tours muy distendidos en cuanto a contenidos”, afirma Gabriel Gasparrou, gerente del emprendimiento.