Argentina: Un país sin política ambiental

Organizaciones ambientalistas muestran preocupación por la falta de estrategias para la protección del medio ambiente.

Argentina es un país lleno de riquezas naturales en todos sus rincones. Desde las Cataratas del Iguazú hasta los glaciares patagónicos se multiplican los atractivos naturales que cotidianamente son apreciados por millones de personas.

Sin embargo, el impulso productivo de algunos sectores económicos hace que sea necesario darle una protección a todos los temas que involucren al medio ambiente. Bosques, glaciares, residuos, energía y flora y fauna son sólo algunos de los puntos que deben ser regulados.

Pero, como muchas otras cosas, la protección y legislación necesaria se han vuelto una utopía. Especialistas de diversas organizaciones medioambientales coinciden en que Argentina no posee una política ambiental y está lejos de implementarla. Si bien las leyes están y son muy buenas, intereses económicos hacen que no se cumplan.

“Argentina no posee una política clara en relación al medio ambiente. Nunca se trazó para todo el país y sus diferentes regiones una línea de trabajo integrada que aborde los principales aspectos como bosques, residuos, glaciares y áreas protegidas. Falta voluntad política ya que hay mucho desinterés de parte del gobierno en relación a estos temas”, sostiene Carina Quispe, directora política de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN).

Un informe de dicha organización publicado recientemente revela que Argentina no está preparada para enfrentar los desafíos que significa el cambio climático o al menos minimizar el impacto que sufrirá. En el mismo se hace referencia a las dos grandes controversias que ha habido en el último tiempo que distan de cumplirse al 100%: Ley de Bosques y Ley de Glaciares.

Desmontes sin freno

Argentina se encuentra en emergencia forestal. Ya se perdió el 70% de los bosques nativos originales y la deforestación aumentó fuertemente en la última década por el avance descontrolado de la frontera agropecuaria. Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entres 1998 y 2006 la superficie deforestada fue de 2.295.576 hectáreas, lo que equivale a más de 250.00 hectáreas por año.

Ante esta situación, el diputado Miguel Bonasso presentó en junio de 2006 el proyecto de la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos. En marzo de 2007 fue aprobado y pasó a la Cámara de Senadores, donde fue girado a 6 comisiones. El 21 de noviembre de ese mismo año fue tratado y aprobado. Sin embargo, recién en febrero de 2009 el Poder Ejecutivo reglamentó la ley.

“La ley agregó mayores restricciones a la hora de pedir un desmonte como hacer un estudio de impacto ambiental y una audiencia pública. Se dejaron de entregar los permisos hasta que cada provincia hiciera su ordenamiento”, describe Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace.

La Secretaría de Ambiente acordó días atrás con las provincias la distribución de los fondos para controlar los desmontes pero el dinero asignado es mucho menor a la cantidad que se fijó inicialmente en la norma. Incluso parte de los recursos que iban a ser destinados a esta normativa fueron desviados al programa Fútbol Para Todos.

“Las provincias se han escudado en argumentaciones locales para no hacer el inventario de sus bosques nativos. Es una ley burlada por todos los costados. Los desmontes ilegales continúan y avanzan todos los días. No hay control suficiente y es responsabilidad del Estado por no haber distribuido los fondos que correspondían. Están dilapidando el recurso”, opina Mariano Aguilar, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Abogados.

Glaciares sin protección

Con la mayoría de los glaciares argentinos en retroceso, el 30 de septiembre de 2010 la Cámara de Senadores aprobó la Ley de Preservación de Glaciares y del Ambiente Periglacial. El proyecto de ley original de Bonasso había sido vetado por la Presidenta en el 2008 pero dos años después fue replanteado, reformulado con colaboración de Daniel Filmus y aprobado.

El informe de FARN revela que hubo demoras en la reglamentación de la norma y recién en marzo el Estado dispuso que el Conicet inicie el relevamiento de las zonas de glaciares y periglaciares. Sin embargo el mismo todavía no comenzó y seguramente quede para el año próximo ya que durante el invierno no se puede realizar. Además, tampoco se definieron las zonas prioritarias donde hay actividades humanas que pueden estar afectando los glaciares ni se comenzó con las auditorias.

“Si bien la ley es muy buena nos encontramos con un Poder Ejecutivo que la reglamentó parcialmente. La ley establecía que las auditorias debían realizarse en 180 días y las mismas todavía no comenzaron. En relación al inventario, todavía no hubo una señal de la Secretaría de Ambiente al Instituto de Glaciología para marcar cuando y por donde empezar”, expresa Quispe.

No difundidas pero sin aplicación

Organizaciones ambientalistas como Greenpeace y FARN remarcan que hay otros obstáculos en el cumplimiento de normas. Leyes como la de residuos industriales, la de gestión de aguas y la de quema de pastizales todavía no han sido reglamentadas. Además, falta crear áreas protegidas para preservar la diversidad de especies y ecosistemas y fortalecer las existentes.

“Hay ausencia de políticas medioambientales que traten todos los problemas actuales. Lo único que se hace es emparchar y así no se puede avanzar de ninguna forma. El problema no son las leyes en sí sino su cumplimiento. En muchos casos faltaban pero una vez que aparecieron hay una imposibilidad para aplicarlas. La autoridad de aplicación en cada caso no hace ejercicio de su autoridad y la gente no aplica la ley porque nadie los controla”, concluye Aguilar.

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Bulimia y anorexia: Trastornos en red

Son cada vez más los sitios de Internet que hacen apología de estos trastornos alimentarios. Los frecuentan jóvenes que buscan mejores técnicas para ocultar su enfermedad. Argentina no posee un marco regulatorio específico y no puede cerrarlos.

“Hace poco empecé a ser Ana (anorexia). Lo elegí porque quiero ser perfecta y suficiente para los demás. Ana es la diosa de la perfección y a veces es difícil entrar en su reino para llegar a ser una de sus princesas de porcelana. Esto no es una enfermedad, es un estilo de vida. Quiero ser una princesa a como de lugar”, sostiene PrincesasAnayMia en su blog.

Este comentario es sólo un ejemplo de la gran cantidad de mensajes que se pueden encontrar en sitios de Internet y en redes sociales que hacen apología a los trastornos alimentarios de la bulimia y la anorexia.

El informe anual de la Agencia de Calidad de Internet y la Asociación Contra la Bulimia y Anorexia reveló que existen más de 500 mil páginas en español que incitan a caer en estos trastornos, lo que significa un aumento de un 470% desde el 2006. El 75% de quienes participan de esta comunidad virtual son menores de edad y la mayoría vive en Argentina, México, España y Chile. Hasta ahora se han registrado más de tres millones de entradas en dichos portales.

El fenómeno preocupa a especialistas y padres hace varios años pero al ser tanta la cantidad de portales nuevos que se abren todos los días es prácticamente imposible combatirlos. Primero aparecieron los sitios Pro-Ana (pro anorexia) y Pro-Mía (pro bulimia) a los que se les sumaron los blogs y fotologs de personas que adhieren a los trastornos y buscan nuevos interesados. Luego fue el turno de las redes sociales que permiten una expansión de contenidos nunca antes pensada.

Algunos sitios son bastante exclusivos y otros aceptan siempre nuevos miembros. Incluyen consejos de cómo permanecer anoréxicos o ser mejores, cómo mantener oculta la condición ante los amigos y familiares y cómo engañar al médico. Como defensa se sostiene que estos portales ofrecen a los enfermos una comunidad ante la que puedan expresarse sin sentirse juzgados.

“Son sitios Web, foros y redes sociales donde se reúnen personas con las mismas patologías alimentarias y se pasan tips para adelgazar y para engañar a los médicos, amigos y padres. Se pueden encontrar dietas y consejos para saber qué hacer si comiste de más, cómo vomitar y qué diuréticos o laxantes tienen menos calorías”, sostiene Marcelo Bregua, coordinador general de la Asociación de Lucha Contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA).

La organización lleva adelante grupos de trabajo coordinados por profesionales y en la mayor parte de los casos los participantes revelaron que los consejos e ideas relacionados al trastorno los consiguieron gracias a Internet.

Definición y características

El trastorno de la anorexia nerviosa suele iniciarse entre los 14 y 18 años pero en los últimos años la edad de inicio ha ido descendiendo. El paciente posee un intenso miedo al aumento de peso a pesar de que este disminuye cada vez más y de manera alarmante. Se produce una distorsión de la imagen corporal lo que obliga a mantener la dieta.

Entre sus principales consecuencias se pueden enumerar la hipotensión, alteraciones de la piel, caída del cabello y trastornos gastrointesinales. Además, se dan síntomas de ansiedad, depresión e irritabilidad acompañado de un fuerte aislamiento social.

“Son personas que han respondido a todas las exigencias familiares pero no se les ayudó a desarrollar una identidad propia. Los padres imponen sus intereses por los de sus hijos. Cuando llegan a la adolescencia no pueden responder a las demandas de lo que se espera de ellos y convierten la pérdida de peso en una ganancia por una identidad perdida”, reflexiona María Teresa Calabrese, psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina.

Por su parte, la bulimia nerviosa se manifiesta especialmente en las mujeres y la edad media de inicio se sitúa en los 19 años. Es un desorden alimenticio que se caracteriza por episodios de comer en exceso seguido por un intento de compensar esa conducta por métodos inapropiados. Entre ellos aparecen vómitos, estar en ayunas, uso excesivo de laxantes y hacer ejercicio compulsivamente.

Esta ingesta de comida exagerada no sólo repercute en la salud orgánica de la persona sino que también afecta a la salud mental ya que detrás de estos hábitos alimenticios hay conflictos afectivos. Según ALUBA, casi la mitad de las personas con anorexia se pasan a la bulimia.

“Es una enfermedad mental grave que se expresa a través de descontroles en lo alimentario y en la vida en general. Afecta al cuerpo relativamente ya que el único riesgo concreto es la falta de potasio por los vómitos. Aparece en mujeres mayores con un concreto sobrepeso” describe Eduardo Chandler, psiquiatra y miembro del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas José de San Martín.

Actividades preocupantes

En las comunidades virtuales Pro-Ana y Pro-Mía aparecen un conjunto de actividades desarrolladas por sus participantes con el objetivo de lograr más adherentes a la enfermedad y de que los que ya están involucrados lo hagan con el máximo compromiso.

Una de las propuestas es “Thinspiration”, proveniente del juego de palabras entre “thin” (delgada) y “inspiration” (inspiración). La misma consiste en ofrecer razones, meramente emocionales, para animar a los participantes virtuales a perseverar en la enfermedad. Esto se logra mediante la presentación de fotos de mujeres delgadas, muchas de ellas símbolos públicos de belleza, y también con imágenes de personas obesas acompañadas de adjetivos denigrantes.

Por otro lado, un denominador común a todos los blogs y portales es la realización de “carreras”. En una o dos semanas los corredores deben ingerir la menor cantidad de calorías posibles para así llegar más flacas a una fiesta, un encuentro con un chico o para sólo compartir la experiencia entre ellas.

Una de las chicas es la encargada de organizar el evento y el resto se inscriben en el sitio Web indicando su edad, altura, peso actual y el peso al que aspiran llegar. Todos los días deben mandar un mail a la organizadora indicando cuantas calorías ingirieron. Se otorgan puntos de acuerdo a quien consuma menos.

Sin soluciones concretas

El debate que se plantea en todo el mundo entre padres y especialistas es que hacer con estos portales de promoción para los trastornos alimenticios. En 2010, la Agencia de Control de Internet de España logró cerrar casi la mitad de las páginas con este tipo de contenido pero el promedio marca que por cada sitio que se cierra tres se abren. En Argentina, no hay ninguna reglamentación al respecto y la oferta es cada vez más amplia.

“Hace falta un marco regulatorio para este tema. Sería bueno que algún legislador lo tome y se sancione una ley donde se establezcan las responsabilidades. Tuvimos muchos proyectos pero ninguno pasó más allá de las comisiones”, afirma Bregua.

Por otro lado, los especialistas remarcan que el papel de la familia es clave para la prevención. “Si un padre está en contacto con sus hijos ellos no tiene necesidad de conectarse con una comunidad virtual de personas”, enfatiza Calabrese.